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NOJ: La nueva oficina judicial de Ciudad Real.

El secretario coordinador provincial de la Nueva Oficina Judicial (NOJ) de Ciudad Real, Jesús Martín-Gil Martín de la Sierra, presume con orgullo de la ‘criatura’, que acaba de cumplir cuatro años. Pero no lo hace porque sea su máximo responsable, sino porque las cifras demuestran que «está dando resultados y, lejos de mantenerse o empeorar, cada año se resuelven más asuntos porque la máquina está más engrasada», subraya.
Martín-Gil indica a este diario que se ha reducido la entrada de asuntos en los últimos tiempos, pero destaca que se ha conseguido agilizar «notabilísimamente» la tramitación de los mismos y los tiempos de respuesta. En este sentido, explica que el año pasado se señalaron 11.645 juicios y «de ellos sólo se suspendió por defecto en la citación, es decir, por causas imputables a la oficina, el 1,17%».
El reto, apunta, «es ser cada vez más ágiles y rápidos», un objetivo que está más cerca de alcanzarse a la vista de los datos de 2014. En este contexto también cabe destacar la intervención decidida de los secretarios judiciales a través de los decretos con los que se pone fin a los procedimientos sin necesidad de llegar a la sala de vistas. Las cifras son elocuentes. Así, en Civil, los secretarios judiciales resolvieron por decreto más de 2.600 asuntos de los 5.600 terminados en Civil, mientras que en el orden de lo social dictaron 1.408 resoluciones sobre un total de 3.363 asuntos, lo que arroja un porcentaje de más del 41%, números que, según el secretario coordinador de la Nueva Oficina Judicial ciudadrealeña, indican que «el papel procesal del secretario judicial cada vez es más relevante porque estamos hablando de que cerca de la mitad de las resoluciones de los asuntos terminados revisten la forma de decreto».

El fin. Jesús Martín-Gil tiene claro que hay que seguir por este camino para «continuar reduciendo la pendencia porque, al final, de lo que se trata es de darle un mejor servicio al ciudadano, que es lo que se perseguía con la NOJ».
El responsable de la Oficina Judicial reconoce que «al principio vivimos momentos de tensión, pero es que nos comparábamos con un sistema de trabajo que, a pesar de que tenía más defectos que virtudes, llevaba establecido más de 100 años: es como cuando te compras un ordenador, una tablet o móvil nuevo, que al principio vas muy despacito y luego vuelas», ejemplifica.

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