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Programa de digitalización de archivos en peligro salva millones de documentos del patrimonio universal .

La Gran Mezquita de Djenné es el mayor edificio sagrado del mundo construido con barro y uno de los tesoros arquitectónicos de la humanidad —patrimonio de la Unesco desde 1988—. Está en el delta interior del río Níger, en Malí, en una zona desértica y peligrosa donde se ha registrado una creciente actividad de los grupos relacionados con Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).
La biblioteca anexa a la mezquita tiene una colección de al menos 10.000 manuscritos de enorme valor de entre los siglos XI y XIX, entre ellos muchas copias caligrafiadas a mano del Corán, pero también tratados médicos, científicos, legales y una espléndida colección de libros de magia, algunos considerados heréticos por sectores musulmanes extremistas. Tamañan riqueza no es rara: Djenné y la localidad hermana de Tombuctú —unos 300 kilómetros al norte— fueron enérgicos centros comerciales y de encuentro cultural entre el occidente africano y su periferia. Los yihadistas destruyeron en 2013 en una incursión algunos manuscritos en la biblioteca de la segunda ciudad.
Se guardan por triplicado
El estado de los fondos de la biblioteca era hasta hace unos años “muy delicado” y estaba en parte en estado muy precario por falta de atención y de cuidados. Buena parte del material está ahora a salvo en copias digitalizadas a altísima resolución. Mientras los trabajos prosiguen, una cantidad de al menos 4.000 manuscritos que suman unas 200.000 páginas se guardan ya por triplicado: en los discos duros de la mezquita, en una dependencia administrativa de Bamako, la capital del país, y en la sede de la Biblioteca Británica, en Londres.
La historia es más o menos la misma —necesidad de intervención inmediata para salvar mediante la digitalización el patrimonio en peligro— para las colecciones completas —6.699 ejemplares y casi 54.000 páginas— de 13 diarios y 11 revistas palestinos de entre 1900 y 1950 de la Mezquita de Al-Aqsa de Jerusalén; las centenares de inscripciones y pinturas del periodo Holoceno encontradas en zonas rocosas de las montañas de Fazzan, al suroeste de Libia; los documentos ablandados por la humedad y comidos por los insectos en Mizoram, al noreste de la India, o los libros budistas del remoto monasterio de Gangtey, en el reino himaláyico de Bután…

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